lunes, 24 de julio de 2017

PARA TRATAR CON PERSONAS DIFÍCILES

En una organización, junto contigo trabaja un grupo diverso de personas, que deben, en teoría, complementar e integrar sus esfuerzos para sus trabajos adecuadamente. Sin embargo, en la realidad las cosas no funcionan así ya que surgen conflictos entre personas que deben trabajar juntas, pero que quizás no les gusta hacerlo. Aquí es donde la cosa se empieza a complicar; cómo decimos aquí: "es donde la puerca tuerce el rabo".

Las “personas difíciles”,  que ahora también les dicen "tóxicas", se encuentran en todas partes, y se caracterizan por hacer difícil la comunicación entre todos, e incomodar a otros.  Siempre se quejan pero nunca aportan soluciones, ven todo negativo, son expertos en ver los defectos de los demás y siempre los están mencionando, cómo una forma de evitar que se noten sus propios defectos. Casi podríamos decir que disfrutan sus comportamientos problemáticos para atorar a quienes los rodean. Son esas personas que están dispuestas a quemar su propia casa para que se queme la casa del vecino. 


Lo más seguro es que al estar leyendo lo anterior empieces a pensar en fulanito y manganita; sin embargo, lo que me gustaría que hicieras es crear consciencia de tu propia toxicidad. Juzgar a otros es un ejercicio inútil que sólo te amargará el hígado. Analizar tu propia situación si puede ser constructivo porque te abre la posibilidad de cambio en caso de que seas un(a) profesional de la prosperidad. La pregunta del millón es 

¿Eres tú una persona difícil?



Estrategia para trabajar con personas difíciles.

Dos especialistas en Recursos Humanos, Thomas y Killman, afirman que para el manejo de conflictos hay 5 estrategias: evitar, ceder, forzar, comprometer, o colaborar. Sin embargo, ante “personas difíciles”, hay que aplicar “estrategias especiales”,en donde hay que seguir 4 pasos para encontrar la mejor forma de resolver o minimizar el problema. 


Paso 1: Identifica el problema. Comienza por tratar de entender la naturaleza del problema. Esto significa identificar el comportamiento específico que es inaceptable, determinar con quién surge y con qué frecuencia ocurre.


Paso 2: Examina las relaciones. Examinar cómo la “persona difícil” interactúa con los demás proporciona algunas claves acerca de las posibles causas de su comportamiento. Identificar por qué ocurre y por qué es molesto ayuda a buscar una posible solución.

Paso 3: Determina la causa. El comportamiento difícil siempre tiene alguna(s) causa(s), como puede ser: baja motivación, problemas de personalidad, o una incomodidad general por enfermedades físicas, problemas económicos sin resolver, etc.

Paso 4: Logra un acuerdo con la persona difícil para trabajar buscando cambiar la conducta problemática.


Estos 4 puntos los debes aplicar A TI MISMO(A), porque repito: Aquí el punto no es analizar el comportamiento del vecino, SINO EL TUYO PROPIO. Una vez que has determinado las causas de tu comportamiento elabora un plan del enfoque que mejor se amolde a tu naturaleza para hacer los cambios necesarios. Para lograr esto puedes hacer lo siguiente:

a) Reúnete contigo mismo(a). Date el tiempo suficiente para poder hablar contigo sobre el tema. Escoge un momento en que puedes estar calmado(a) y sin interrupciones. Un tiempo bueno es al despertar antes de levantarte o regálate 30 minutos y ve a caminar un ratito.

b) Describe tu comportamiento difícil de una forma no acusatoria. Darte con el látigo es inútil. Concéntrate en los sentimientos negativos que genera tu comportamiento. Puedes elegir 1 ó 2 comportamientos negativos, para evitar agobiarte demasiado y deben ser comportamientos sobre los que debes hacer algo para remediarlos.

c) Evita ser manipulado(a) por tu ego, porque tratará de evitar que hagas el análisis haciéndote pensar cosas como: “Qué caso tiene hacer esto, si todos van a seguir siendo iguales cambie yo o no”, “Esto es una pérdida de tiempo, no tiene caso”, “Tengo muchos pendientes, mejor mañana lo hago”, “No tiene caso porque nadie valora mis cambios”, etc. Debes tener muy presente que el primer beneficiado(a) ERES TÚ, y lo haces para tú estar mejor… no para hacerle un favor a alguien.

d) Define en pocas palabras el cambio de comportamiento que quieres lograr. Debes tener mente abierta acerca de cambiar tu meta o solución, si ves que es lo adecuado.

e) Pide ideas para lograr el cambio y sobre cómo lograrlo. Recuerda que no naciste enseñado(a) y en estas cosas siempre tenemos que aprender porque nadie nos enseña a ser este tipo de ejercicios.

f) Define un plan de acción. Recuerda que la vida no funciona en base al deseo sino en base a la acción. Comience con las metas a corto plazo y que se puedan obtener fácilmente.

g) Especifica una fecha de evaluación de resultados. Esto te recordará cuando debes revisar el progreso en la implantación del plan.

h) Dale seguimiento a tu progreso. Reconoce y FELICÍTATE por cualquier progreso que vayas logrando. Si no ha habido ningún cambio en el comportamiento difícil, vuelve a evaluar el plan de acción y cámbialo si es necesario.

A veces, remediar el comportamiento problemático toma un poquito de tiempo porque pueden ser hábitos de pensamiento muy arraigados o situaciones emocionales que hay que aprender a manejar. Mientras logras avances en tus comportamientos hay algunas cosas que puedes hacer para minimizar los problemas QUE TÚ CAUSAS al tratar con otras personas.

1.- Mantén la calma y ten mucho cuidado en no convertir las situaciones en ataques personales, porque vas a sacar boleto para una bronca.
2.- Escucha con atención a las otras personas sin agarrar en forma personal sus puntos de vista. Evita interpretar a tú modo lo que la otra persona dice

3.- Decide con anterioridad qué comportamiento tendrás y que aceptarás de la otra persona para mantener el respeto mutuo. Recuerda a Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno…es la conservación de los dientes…”

4.- No pierdas confianza en tí mismo(a), y en tu capacidad aprender a relacionarte bien con los demás.

5.- Date un premio cada vez que logres interactuar con quienes te rodean sin convertirte en el “dolor de cabeza” de siempre.

Alguien dijo: “Tú debes ser el cambio que esperas ver en los demás…” y eso es totalmente cierto. Así que quiérete un poquito y empieza a trabajar contigo y verás que las cosas mejoran en ti, en tu casa, y en todo lo que te rodea.






miércoles, 12 de julio de 2017

LA GERENCIA EN EL SIGLO XXI

Los cambios en el entorno también influyen en los enfoques gerenciales, que surgieron y predominaron en condiciones que se han modificado sustancialmente. Entre las tendencias y demandas “para la gerencia del Siglo XXI” se encuentran las siguientes: transitar de la dimensión y escala, a la velocidad y capacidad de reacción; de la autoridad formal y el control desde arriba, al otorgamiento y desarrollo de poder y facultades (empowerment); de la rigidez en las organizaciones, a las organizaciones flexibles y virtuales; del control por medio de reglas y jerarquías, al control por medio de visión y valores; del análisis racional y cuantitativo, a la creatividad y la intuición; de la necesidad de certeza, a la tolerancia a la ambigüedad; de la independencia y autonomía de la empresa, a la interdependencia y alianzas estratégicas; del enfoque organizacional interno, al enfoque en el medio competitivo; de la ventaja competitiva, a la ventaja cooperativa, entre otros.

Diferentes especialistas también se refieren a las nuevas tendencias en las llamadas “funciones directivas” (planificación, organización, mando y control). En la función de planificación, las principales tendencias que se señalan son: el tránsito de la planeación “clásica”, al enfoque de la estrategia; el análisis del “pasado al futuro”, buscando tendencias anteriores, se sustituye por el análisis del futuro al presente, concibiendo diferentes escenarios futuros y planes de contingencia (que hacer si…); del plan y la implementación como procesos separados, a concebirlos como un proceso único, integrando ambas; de la tecnología como factor estratégico, a los recursos humanos como el más estratégico; de la focalización en la empresa, a considerar el entorno como punto de partida de cualquier estrategia.

En la función de organización, las tendencias se mueven: de las estructuras jerárquicas a las estructuras planas y flexibles; de los manuales y normas detalladas, como factores reguladores, a la visión, los valores y la cultura, como los factores principales para la integración del trabajo en las organizaciones; de la estabilidad, como elemento organizador, al cambio y la innovación como factor de adaptación constante a las nuevas situaciones.

En la función de mando, las tendencias se mueven en las siguientes direcciones. De la autoridad, como factor de disciplina, al liderazgo, como elemento movilizador; de “dirigir A LOS hombres” a “dirigir CON LOS hombres”; de los recursos humanos, como un “objeto” del proceso de dirección, a considerarlo como un “sujeto” clave, participante; de la motivación, muchas veces manipuladora, a la creación de un sentido de pertenencia; de la delegación, al empoderamiento (facultar, dar poder, desarrollar).

En la función de control, se trabaja por moverse de la autoridad, al autocontrol y compromiso; de la orientación hacia los procesos (decirle a cada cual “como” debe hacer las cosas), a los resultados (concretar lo “que” debe lograr), resumiendo que el jefe defina el “que” y el subordinado genere el “como”; los valores, como instrumento de orientación del funcionar de los miembros de la organización.

Las capacidades principales para gerenciar en el entorno moderno son: flexibilidad y disposición para el cambio, asumir riesgos, e innovación constante. En un plano más general, los retos que tienen los gerentes para ser efectivos en las nuevas condiciones, según diferentes especialistas, se mueven en las siguientes direcciones:

De operar en un medio definido y de cierta estabilidad (hasta los años 70-80); a operar en un medio poco definido y en constante cambio y movimiento. Aprender a gerenciar la incertidumbre y la complejidad. De la disposición para realizar tareas concretas, de determinada reiteración; a la habilidad para realizar actividades creando expectativas y motivación entre sus seguidores.

De la capacidad para el trabajo individual, a la capacidad para crear e integrar equipos. De una formación técnica-específica, a una formación integral que le permita la interpretación adecuada de los fenómenos y tendencias del entorno y anticiparse a estas.

Como se puede ver el factor que determinará el éxito en la gestión de las Gerencias es la flexibilidad y la capacidad de prepararse para ambientes inciertos. Anteriormente la sensación de seguridad de las personas venía de la estabilidad, en la actualidad lo único estable es el cambio, y la sensación de seguridad debe venir del conocimiento.

Se acabaron aquellos tiempos de “así se ha hecho siempre” y estamos en los tiempos de la creatividad (pensar mejores formas de hacer las cosas) y de la innovación (hacer las cosas de forma más eficiente y productiva). Es difícil inventar algo que no exista, pero siempre es posible encontrar formas de mejorar los productos o servicios que ya existen. Los gerentes del siglo XXI deben ser expertos en innovar, de eso depende su desempeño y el desarrollo que puedan lograr en su actividad profesional.


lunes, 12 de junio de 2017

PARA INFLUIR EN LA VIDA DE OTRAS PERSONAS

Está fuera de toda duda que tus logros en el terreno profesional y en tu vida personal va de la mano con tu capacidad de influir en otras personas; sin embargo, esa capacidad de influencia, que también llaman "liderazgo", no es asunto de dedazo o de un nombramiento, es algo mas complicado y es algo que se gana en base a la confianza que despertamos en quienes nos rodean.

Influir en la vida de otras personas implica convencerlas de que tu punto de vista o tu propuesta puede ayudarles a estar mejor, ya sea en aspectos materiales o psicológicos. Implica transmitir ideas nuevas para la otra persona, o ideas que cambien el sistema de creencias de tu interlocutor cuando este ya tienes algunos conocimientos del tema que tratas.

Para que puedas influir en una persona tienes que asegurarte de algunas cosas muy importantes:


1- Tu propuesta tiene agregar valor a la vida de la persona

Esto quiere decir la vida de la persona mejorará si adopta las ideas o las formas de actuar que propones. Si la otra persona no comprende como tu sugerencia lo ayudará a estar mejor no será posible que acepte tu propuesta. Necesitas asegurarte que quede claro en su mente que aceptar tu propuesta le facilitará las cosas o resolverá alguno de sus problemas.


2.- Hazle ver que mientras más rápido mejor

Frecuentemente pensamos que “hay más tiempo que vida” y eso no ayuda cuando tratamos de convencer a alguien que es importante tomar una decisión sobre nuestra propuesta. En los negocios hablamos de un “sentido de urgencia”, de que no hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Debes hacerle ver a tu interlocutor que le conviene no darle largas al asunto, porque tiempo es dinero, porque pueden cambiar las condiciones, porque otra persona puede aprovechar la oportunidad, porque pueden cambiar los precios, etc.


3.- Elegir el momento adecuado

Si quieres convencer a alguien de algo, el momento en que se hace la propuesta es fundamental. Debes averiguar en qué condiciones, a qué hora del día, en qué circunstancias puede ser más receptivo a tu propuesta. Hablar con las personas cuando están relajadas, de buen humor, sin mucha presión de tiempo tendrás mayores probabilidades de tener éxito. Hay veces que es conveniente esperar días e incluso semanas antes de hablar con la persona cuando su aceptación es importante para tu proyecto.


4.- Trata de conocer la forma de pensar de tu interlocutor.

Todos nos identificamos mejor con quienes compartimos cosas en común. Si le haces sentir a la persona que tienes una forma similar de ver las cosas será más fácil que sea receptiva a tu propuesta. Haz preguntas para averiguar qué le gusta y apasiona, y finalmente transmite que ese algo también te interesa a ti. 


5.- Aclara tus intenciones

Esto es especialmente importante en México porque la corrupción y la deshonestidad en que vivimos diariamente nos ha hecho muy desconfiados. Debes hacerle ver a la persona que con tu propuesta buscas mejorar la vida de ambos, que buscas situaciones para “ganar – ganar”. Debes ser capaz de explicar cómo se pueden dar los resultados necesarios para que todos salgan beneficiados. En ese diálogo usa afirmaciones positivas, evita en lo posible la palabra “no”


6.- Menciona casos de éxito

Cuánto mejor demuestres que tu propuesta funciona, más fácil será obtener el “si” de la otra persona. Menciona nombres de personas o empresas que han logrado lo que propones, muestra cartas de clientes satisfechos o cualquier otra evidencia que demuestre que sabes de lo que estás hablando.


7.- Recuerda que las personas son lentas para aceptar ideas nuevas

Nuestra mente normalmente interpreta los cambios como amenazas y se resiste a ellos generando miedos, que casi siempre son infundados pero son igual de efectivos para frenar el cambio. Por eso debemos asegurarnos que la persona no se olvide de nuestra propuesta para que su miedo se calme a medida que pasen los días. No debes torturar al prospecto con tus llamadas, pero busca “mantenerte presente” en su mente.


8.- Cuida mucho tu lenguaje no verbal
El lenguaje no verbal se merece un amplio apartado. ¿Sabías que más del 70% de la efectividad en la comunicación humana está determinada por el lenguaje no verbal? Aquí te menciono algunos puntos especialmente importantes:


- Postura: Muestra una postura “de poder”; se trata de una postura abierta que transmite confianza en uno mismo. Imagina convencer a alguien de lo bueno que eres o de lo bueno que es tu producto con los brazos cerrados. Esto te hará parecer más pequeño, poco persuasivo y sin confianza en tu propio producto. Por tanto, en la próxima ocasión, cuando trates de convencer a otros: mira con la cabeza recta (no hacia abajo), con los hombros hacia atrás y la espalda recta.

- Movimiento de las manos: al comunicarte con otros mueve las manos para acompañar el mensaje verbal. Hay una investigación que confirma que vemos más competentes y con confianza a las personas que se comunican con gestos, comparado con otros que dejan sus manos quietas o en sus bolsillos.

- Imita posturas y acciones de la persona con la que hablas. Esto construirá un puente entre ambos, mientras facilita la comunicación.

- Velocidad del habla: debe estar determinada por la situación. Hablar lentamente aparenta que el comunicador esta más tranquilo, mientras que hablar rápido aparenta que somos reactivos a las circunstancias externas.

- Tono de voz cambiante y pausas: dos trucos para mantener la atención de la audiencia (ya sea una persona o muchas) es hacer pausas entre frases y hacer cambios de tonos de voz. Algo así como si fueras el narrador de un cuento o historia.

- Sonríe y usa el sentido del humor: al sonreír harás, probablemente, que la otra persona te responda con una sonrisa y baje sus defensas. Lo mismo usando el sentido del humor.

- Contacto ocular: mirar a los ojos a la persona que quieres convencer también puede ayudar a aumentar tu nivel de influencia. ¿No te resultan más convincentes los líderes que hablan mirando al público que los que leen el discurso? Aquí hay que tener cuidado con un detalle: si la otra persona es tímida o con baja autoestima, una mirada demasiado fija hará que la persona se ponga nerviosa y se generarán emociones que no te ayudarán. Mírala como ella te mira a ti.


Y he dejado para el final la recomendación más importante:

Cree en tu idea 

Si no crees en tu idea, nadie lo hará. Esto es lógico porque no demostrarás motivación, seguridad y entusiasmo al comunicarla. Cuando alguien está convencido de una idea, transmite energía y se las arregla para que las demás la crean también. Cuando más convencido estés de tus ideas o de lo que quieras proponer, más confiado y convincente serás para los demás.

A la primera persona que tienes que convencer que tu propuesta es excelente es a ti mismo(a). Mientras no logres hacer esto ni siquiera trates de hacerlo con otras personas porque crearás mucha desconfianza y recuerda que:

NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD DE CAUSAR UNA PRIMERA IMPRESIÓN.



miércoles, 17 de mayo de 2017

SER COMPETENTE, TU MEJOR HERRAMIENTA PARA EL ÉXITO

El día de hoy ser exitoso, entendiendo como éxito la capacidad de destacar y permanecer en la actividad que desarrollamos pudiendo disfrutar los logros obtenidos, implica una mentalidad muy bien ubicada para poder ser competentes, y enfocar nuestros esfuerzos personales o los de una empresa hacia objetivos correctos que se busca alcanzar de la forma correcta.

La "competitividad" es tu capacidad, o la de una organización de cualquier tipo, para desarrollar y mantener ventajas sobre sus competidores que le permiten disfrutar y sostener una posición destacada en el entorno social y económico en que actúan. Esta competitividad se logra  gracias a tener habilidades, conocimientos o recursos que otras personas no tienen y que nos permiten obtener mejores resultados que el resto, asegurando así un desarrollo sostenido y sustentable en el mercado, o en el núcleo social donde realizamos nuestras actividades.

Esta competitividad existe gracias a que a través de tu actividad puedes agregar más valor que tu competencia a los servicios o productos que comercializas, y por lo tanto al cliente le resulta más provechoso tratar contigo que con otros competidores en el mercado. Claro está que ser competente implica poder generar una utilidad económica, y a veces social, en ese proceso de agregar valor.

Cuando hablamos de una empresa este proceso de ser competente se complica porque ya no hablamos de tus competencias individuales, sino que hablamos de las competencias de un equipo de personas. El que haya varias personas involucradas en el resultado final implica que el líder de la empresa debe orientar los esfuerzos y la mentalidad de los participantes en la misma dirección para lograr eso que se llama sinergia.

Las competencias de un equipo son el promedio de las competencias individuales de los participantes y aquí es donde esa coordinación del líder resulta fundamental para lograr el desarrollo armónico de todos. En el equipo puede haber dos personas muy competentes y seis muy incompetentes y eso hará que se tenga un equipo incompetente y perdedor, ya que en los equipos todos ganan o todos pierden, no es posible que la mitad del equipo gane y la mitad pierda.

Tú como individuo, o en un equipo, ser competente implica disposición al cambio, apertura hacia el aprendizaje, innovación, creatividad, muchas habilidades de comunicación y para el manejo de conflictos. La competitividad no se logra por decreto o por suerte; es producto de un trabajo bien hecho, de perseverancia, y de la habilidad de aprender de las equivocaciones para convertirlas en oportunidades futuras.

Y aquí es donde se separan los profesionales de los aprendices, porque sólo los profesionales saben como manejar la frustración y el desaliento para seguir adelante recordando que renunciar es no ganar y ganar es no renunciar. Ser competentes implica tener esa capacidad de convertir novatos o aprendices en profesionales y  por eso muchas empresas o equipos en diferentes disciplinas desaparecen ante la incapacidad de los directivos de elevar las competencias de su personal.

Ser competente implica que funciones en base a lo que llamamos "eficacia", que consiste en hacer las cosas correctas para lograr los objetivos que buscas. Ser eficaz es tomar las decisiones correctas, mientras que ser eficiente es usar de la mejor forma posible los recursos con que cuentas. Puedes ser muy eficiente, y sin embargo, no ser eficaz, por lo que no obtendrías los resultados que buscas. El truco es buscar el punto de equilibrio entre los dos adjetivos para lograr así la mayor efectividad. Con la eficacia logramos los objetivos deseados y con la eficiencia garantizamos la optimización de los recursos. Ese punto de equilibrio es dinámico, cambia de una situación a otra y varía en el transcurso del tiempo.

La eficacia es la pieza principal en el proceso de toma de decisiones cuando se responden preguntas como ¿Qué? y ¿Para qué?. La eficacia es lo que te permite desarrollar los planes adecuados para lograr los resultados esperados. La eficiencia tiene que ver con el ¿Cómo? llevas a la práctica los planes que elaboraste. Mientras más alto es el cargo que desempeñas en el organigrama de la empresa más importante es la eficacia, mientras más operativo eres mayor importancia tiene la eficiencia; sin embargo, como comento en el párrafo anterior, es muy importante encontrar el equilibrio entre las dos cosas.

Dadas las condiciones actuales muchas de las enseñanzas de nuestros padres y maestros ya no son funcionales. Una de ellas es que para ser exitosos tienes que trabajar mucho; hoy por hoy el punto es trabajar mejor, no trabajar mucho. Si trabajas mucho pero no eres competente ni eficaz siento decirte que tus esfuerzos van a producir muy pocos resultados, y verás otras personas que trabajan menos que les va mejor que a tí. 

En el mundo actual la diferencia no la hace el trabajo duro, sino cosas como la creatividad, la innovación, la habilidad de salirse de lo establecido, la disposición al cambio y el mantener la mente abierta para percibir oportunidades que antes no existían pero que hoy se dan gracias a los avances tecnológicos y al Internet. Ocúpate mucho en ser competente y las cosas te resultarán mucho más fáciles, porque como decía una viejita en el pueblo de Cumpas: "antes como antes y ahora como ahora..."


viernes, 13 de enero de 2017

LA BASE REAL DE LOS RESULTADOS REALES

Hasta el día de hoy las empresas siguen funcionando en base a personas, y así seguirá siendo en el futuro cercano. Y el éxito de cualquier empresa, es sólo el promedio de los éxitos individuales de quienes la integran. Por lo tanto, aunque también se manejan recursos financieros, materiales, y una infraestructura de operación, quien determina el éxito o fracaso de una empresa sigue siendo su personal.

Si Usted como empresario o profesionista independiente aspira a ser exitoso, donde primero necesita enfocar su atención es en las personas con las que trabaja. Sus colaboradores siguen siendo su activo más valioso. El comportamiento de esas personas y su forma de interactuar no se da en forma caprichosa o accidental; obedece a un sistema de creencias arraigado en el subconsciente de sus mentes. Carl Jung, el siquiatra suizo, decía: “Hasta que lo inconsciente se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú le llamarás destino…”

En todos los seres humanos el comportamiento surge de condicionamientos mentales y expectativas, que al controlar el proceso de toma de decisiones, genera acciones que producirán un resultado en la realidad física. A nivel individual y grupal los resultados dependerán de la calidad de las ideas que tiene el individuo en su mente. En la psicología también existen leyes, como en la física, o la química, y una de esas leyes establece que nadie llega más allá de donde llegan sus ideas.

Con Usted, sin Usted, o a pesar de Usted, el lograr resultados efectivos en sus gestiones profesionales o personales dependerá de sus modelos mentales, de su sistema de creencias. Si desea resultados correctos y sustentables en el tiempo y en el entorno de cambio que tenemos en la actualidad, necesita investigar sus esquemas mentales actuales y ajustarlos para que sean compatibles con los resultados que pretende alcanzar.

Cuando en las empresas o en las personas tenemos esa situación que llamamos “estar apagando fuegos todo el día”, cuando lo urgente es el cuento de nunca acabar, es necesario ajustar el esquema mental y los patrones de pensamiento, porque se está funcionando en base a ideas problemáticas que sólo pueden producir problemas. Einstein, el científico decía: “No es posible resolver un problema con la misma mentalidad que creó el problema”

Si desea tener resultados diferentes necesita ideas diferentes en la base de todo el proceso de ajuste. Desde hace mucho tiempo se conoce la secuencia de eventos que se necesitan para cambiar nuestra realidad de vida: Primero están las ideas, ellas producen emociones, ideas y emociones determinan patrones de comportamiento, que harán que el individuo actúe de cierto modo, esas acciones generarán cambios en la realidad física produciendo lo que llamamos un resultado. De la calidad de ese resultado dependerá nuestro bienestar o nuestra miseria.

Si como empresario Usted le apuesta a la modernización tecnológica, a nuevos procesos productivos, a la búsqueda de nuevos mercados, a la diversificación y cosas por el estilo está muy bien. Pero yo le recomendaría que antes de invertir en esas cosas se asegure que su personal en la empresa tenga una mentalidad que sea compatible con los resultados que espera obtener. Sin temor a equivocarme puedo asegurar que sus esfuerzos fracasarán si la mentalidad de sus recursos humanos no está a la altura de las modernizaciones que está realizando.

¿Qué es lo importante para obtener mejores resultados? Intervenir en aquellos procesos que nos están apartando de esos resultados deseados. El problema es que no somos conscientes del origen del problema, y entonces sólo intervenimos en la realidad física que vemos, que es la evidente, y nos olvidamos de la realidad no física de las ideas y emociones que son el origen primario de la realidad física.

Si sólo actuamos sobre las consecuencias (los síntomas) nuestra acción será sumamente deficiente y con efectos en el corto plazo. Para encontrar las soluciones reales debemos buscar primero en los patrones de pensamiento y comportamiento de las personas involucradas porque son estos modelos los que, en definitiva, determinan el resultado logrado. La psicología lo ha expresado sólo en 4 palabras: 

Cómo pienses, así serás.

Si en su empresa o en lo personal necesita apoyo para realizar estos cambios de mentalidad, le puedo apoyar porque soy experto en ello. Sólo necesita comunicarse conmigo. Sin salir de este sitio sólo busque en la parte derecha de su pantalla "Para ponerte en contacto conmigo"





viernes, 6 de enero de 2017

LA ASERTIVIDAD COMO VALOR EN LA EMPRESA

La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer y expresar nuestros puntos de vista tal como son, respetando al mismo tiempo el derecho de los demás para ser asertivos también. La palabra asertivo quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa”; de ahí puede deducirse que una persona es asertiva cuando afirma lo que realmente cree. Estas relaciones asertivas son las que funcionan bien dado que nuestra opinión y comportamiento es honesto, no decimos lo que las otras personas quieren oír, sino lo que realmente pensamos sobre una situación, favoreciendo así el dialogo constructivo.

Cuando las personas no son asertivas frecuentemente asumen dos posturas que son muy dañinas para las relaciones interpersonales sanas: a) 
son agresivas, buscando imponer sus puntos de vista a través de producir miedo en los demás; b) son pasivas, asumiendo una postura de aceptación de cualquier propuesta aunque no estén de acuerdo con ella. Para estas personas lo más importante es evitar cualquier situación o actitud que pueda producir una confrontación. Tanto la agresividad como la pasividad impiden el dialogo constructivo y honesto, generándose mucha hipocresía y malos entendidos en los procesos de comunicación.

Desgraciadamente en nuestra cultura no aprendemos a ser asertivos, y mantener nuestros puntos de vista se interpreta como vanidad, soberbia, terquedad y falta de educación. 
Se nos enseña a evitar situaciones que lleven a expresar y defender nuestros puntos de vista de manera abierta. Por eso los mexicanos tenemos tantos problemas de comunicación ya que "por dar la suave" creamos confusión, hacemos promesas que no podemos cumplir, y mentimos con tal que nadie se moleste. Sin embargo, las cosas no funcionan bien porque creamos expectativas que no se van a dar en la realidad, y lejos de "mantener la fiesta en paz" las cosas se complican mucho.

La asertividad es importante siempre porque permite una comunicación honesta, y cuando se tiene una confrontación asertiva siempre los participantes terminan siendo mejores amigos, porque al expresar las opiniones con honestidad llegan a conclusiones que benefician a ambas partes. En el trabajo se podrían eliminar muchos problemas si practicáramos esta actitud al comunicarnos con los compañeros, clientes o proveedores. 


Hay 4 situaciones en donde es especialmente importante ser asertivos:

1.- 
Cuando te solicitan hacer o tú solicitas que alguien haga algo y esa situación puede comprometer el bienestar o va en contra de los valores de los participantes. En esos casos es necesario pedir y dar explicaciones que realmente justifiquen esa manera comprometedora de actuar que se solicita. Una persona asertiva buscará resolver la duda sin recurrir a la agresión o a la pasividad sumisa.


2.- 
Cuando tú sabes que hay una mejor forma de realizar una tarea que se te encomienda sea realizada de cierto modo. Cómo persona asertiva deberás manifestar tu opinión no para contradecir la orden, sino para aportar ideas y para poder deslindar responsabilidades en caso que sea necesario. Igualmente tú deberás ser asertivo al escuchar la opinión de otras personas bajo tu cargo que tienen el mismo derecho a opinar sobre diferentes modos de lograr el resultado que se necesita.


3.- 
Cuando una situación está generando estados emocionales negativos como ira, resentimientos, culpas, frustración o ansiedad. Esos estados emocionales son garantía de problemas que surgirán tarde que temprano con violencia en cualquiera de sus modalidades. Usar el pecho de bodega no es buena idea y es importante aclarar las cosas a través de la comunicación asertiva, en donde manifestamos con claridad lo que nos molesta, y en donde estamos dispuestos a escuchar con la misma serenidad lo que otros manifiestan, aunque no estemos de acuerdo con lo que se nos dice.

En estos casos siempre es más fácil cuando las personas empiezan por definir sus puntos DE ACUERDO, ya que esto creará una base de interés común, y una vez que está claro porque es conveniente para las partes resolver el conflicto se podrá empezar a ver los puntos EN DESACUERDO.

4.- 
Cuando se nos pide decir "SI" y sabemos que debemos decir "NO". Los mexicanos tenemos temor de decir "NO" porque será mal visto y generará crítica y desaprobación. Aquí es muy importante recordar el refrán de: "Más vale una vez colorado y no cien descolorido". Las personas asertivas pueden decir "no puedo", "no me parece", "no sé", "no quiero" y su asertividad les permite explicar bien la razón de su negación.

Siempre debemos tener presente que es más fácil cambiar un "NO" por un "SI" que a la inversa. Muchas veces las personas agresivas presionan exigiendo una respuesta inmediata a su solicitud. Si tú crees que necesitas un tiempo razonable para pensar la respuesta y no se consigue ese tiempo la respuesta debe ser "NO". Tal vez la persona se moleste, pero se molestará más si dices "SI" y luego no cumples o las cosas no salen como la persona esperaba.

Por otro lado, si tú buscas ser una persona asertiva, deberás evitar la postura agresiva que estoy mencionando arriba. En el terreno de las relaciones interpersonales solamente la confianza basada en la asertividad lleva a relaciones duraderas en donde todos los participantes se benefician.

Por eso debes desarrollar la habilidad de expresarte con asertividad y 
DE ESCUCHAR con asertividad. La agresividad y la pasividad envenenan las relaciones y crean un ambiente de desconfianza y desinterés que nunca permitirá el trabajo en equipo ya sea en la familia, en la empresa, en la iglesia, o en ningún lado.

Muchas personas dicen: "pero es que no me gusta discutir". Es importante aclarar que se puede "discutir" en forma asertiva o no asertiva. Cuando se discute siendo asertivos la discusión en primer lugar no se toma como algo personal, porque se hablará DE UNA SITUACIÓN  y ésta no se convierte en un ataque personal. En segundo lugar, habrá resultados concretos positivos porque no va a ser una guerra de egos en donde lo importante es ganarle a la otra persona, como decimos: "cuando pierde arrebata".

Si sabes que las otras personas no son asertivas, y buscan usar la situación para crear polémica o usarla en su beneficio, NO es recomendable hablar con la persona a solas. Hay que buscar hablar del asunto pero en grupo para que no se alteren las opiniones externadas y la persona con actitud agresiva o pasiva sepa que no le resultará fácil evadir sus responsabilidades.

Una señal muy clara de que en una relación falta asertividad es cuando las personas creen que "todo lo que digas será usado en tu contra". Si esa actitud se tiene en la empresa, en la familia, en la relación de pareja o en el equipo de futbol las cosas seguramente irán de mal en peor porque el objetivo de los participantes será "protegerse" en lugar de buscar soluciones a las situaciones que se presentan. 

Por eso hay que cultivar la asertividad en las relaciones; pero para hacerlo los individuos deben tener una buen autoestima y saber manejar su miedo a la crítica o al rechazo, que como se ha comentado en otros temas, SON MIEDOS INFUNDADOS aprendidos de nuestra cultura llena de limitación y escasez, que nos enseña a ser apocados y temerosos. 

Con esa mentalidad las personas necesitamos "el permiso" o "el aval" de las otras personas para sentirnos importantes y valiosos. Claro está que ese permiso se da a través de la aprobación que recibimos de quienes nos rodean. Cuando nos aprueban nos sentimos importantes y valiosos, y cuando nos critican pensamos lo contrario y sentimos que el mundo se nos viene encima. 

El buscar ser asertivos nos ayuda a superar todas esas ideas de limitación que recibimos, y el primer beneficiado de la asertividad es la persona que la practica porque desarrollará una mentalidad positiva hacia sí mismo(a) y hacia los demás. Además podrá establecer relaciones interpersonales buenas y confiables, lo que es importante para poder hacer equipo con quienes nos rodean.

En el mundo laboral y profesional las cosas se han hecho tan complicadas que es imposible ser exitoso sin tener un equipo de apoyo, que permita sumar esfuerzos para multiplicar los resultados. Tu éxito y liderazgo dependerá de tu equipo de apoyo, y sin asertividad sencillamente no habrá trabajo de equipo aunque puedes tener un grupo de trabajo. La desconfianza impedirá la cohesión que se necesita, por lo que no tendrás los resultados necesarios para lograr sobresalir en tus actividades.

viernes, 6 de mayo de 2016

EMPODÉRATE Y SÉ UN LÍDER GRACIAS A TU ENFOQUE

El poder es una parte fundamental del liderazgo. El liderazgo sin poder es un liderazgo de mentiras. El poder y el liderazgo siempre están relacionados, uno no puede existir sin el otro. Para el líder el poder es una vía para lograr los objetivos; una fuerza para cambiar el medio circundante; un medio para obtener lo que el líder se propone alcanzar o lograr en el ejercicio de su liderazgo.

Ese poder del líder para cambiar el entorno circundante no le viene dado por la posición o la jerarquía organizacional, ni por su investidura legal. No es asunto de cargos, nombramientos o títulos. Tampoco es un asunto de metodologías y herramientas. El ejercicio del poder se centra más en la personalidad y no en la técnica. El poder es profundamente personal. Es más un asunto de carácter y habilidad. Tiene que ver con la capacidad del líder para responder a los retos y desafíos de la realidad.

Está relacionado con la capacidad del líder para captar la realidad, descifrarla y transformarla. El poder, entonces, es una capacidad del líder, no es una fuerza que se le otorga desde afuera. Al respecto comenta H.B. Karp: "La capacidad para el poder es interna y no está sujeta a influencias externas”.

Warren Bennis dice: “El poder es la energía básica necesaria para iniciar y continuar una acción… la capacidad para traducir intención en realidad y continuarla”. Así mismo Manuel Barroso expresa que el poder “es energía que se mueve hacia objetivos definidos”. Esta capacidad para movilizar la energía propia hacia objetivos y visiones personales y organizacionales, es una habilidad que no puede faltar en el ejercicio del liderazgo.


El poder es energía, pasión, inspiración, determinación de la voluntad, entusiasmo y convicción en el líder; pero para que el poder sea canalizado y se exprese con efectividad, requiere de una forma que le de estructura y permita canalizarlo; esa forma es el liderazgo. Y también necesita de un sentido de dirección que le permita enfocarse y lograr efectividad; esa dirección la provee la visión.

La visión enfoca el poder

El poder de un líder se demuestra en su capacidad para convertir la visión de la empresa y su visión personal en realidad. La visión empodera al líder, y éste empoderado tiene la capacidad de traducir la visión en realidad. El poder, la visión y el liderazgo son tres amigos que siempre están juntos y se apoyan mutuamente. Y quien coordina y da sentido a la unión de esos tres amigos es la visión, el sueño. El liderazgo es quién materializa en la realidad física la visión utilizando el poder como su herramienta de trabajo.

Cuando esos tres amigos trabajan en forma coordinada se produce la energía que pone la maquinaria en acción. Sin energía, la estrategia, aun acertada, pierde efectividad. La dirección sin energía es estéril, y la energía sin dirección es caos. La visión tiene la virtud de producir tanto energía (pasión, entusiasmo, inspiración), como dirección (un norte, una brújula).

Aprender a usar el poder requiere aprender a usar la capacidad de movilizar la energía propia hacia una visión y unos objetivos definidos, con el fin de transformar el entorno. Una falta de visión clara apaga la capacidad de usar el poder como una herramienta para lograr los objetivos propuestos y los esfuerzos de la persona serán improductivos a falta del enfoque que le brinda la visión que pretende alcanzar.

Sin visión no se puede enfocar el poder. La otra cara de la moneda es que el poder se convierte en la energía del líder para emprender y continuar las acciones que conlleven al logro de los objetivos propuestos, cuando existe una visión que brinde dirección al poder y facilite su enfoque. El progreso es el factor que mide el grado de poder con que se desempeña un líder.

Por eso el poder de un líder se puede definir como su capacidad de convertir una visión y los valores que la apoyan en realidad y sustentarla. En la medida que el ejercicio del poder por parte del líder, inspira en otros el alcance de la visión y los objetivos propuestos por la organización, su posición como líder se expande y fortalece y la empresa o la vida personal mejora.